
Destacan las gachas de harina de trigo o maíz, el arroz empedrado con alubias pintas y carne de cerdo, el puchero de pueblo (guiso de alubias pintas, carne de cerdo y patatas); las migas, los asados y gran variedad de dulces y pastas. Otro plato destacado son las Almortas, harina de guijas guisadas acompañadas de carne de cerdo junto con el Regañao o torta de pan horneada con jamón, sardina y pimiento y la Mona salada, que es una pasta de pan cocida con relleno de piezas de la orza y huevos.
Estupendos embutidos o el frito de la Orza (carne de cerdo con lomo, costilla y longaniza conservada en aceite); hortalizas o tomates; frutos secos como las almendras, nueces o el alajuz, el píngano, la miel,... además de una gran variedad de setas comestibles y abundantes plantas aromáticas o medicinales, que se pueden encontrar en los montes, son los elementos fundamentales para la elaboración de unos platos consistentes, típicos de la zona, que se ofertan en los diferentes establecimientos en función de la temporada.
Habiendo sido la manzana uno de los principales soportes de la economía de la zona durante mucho tiempo es fácil adivinar que tendría una especial presencia en la repostería local. Su gran variedad de clases (Esperiega, Miguela, Normanda, García, Comadre y Ricarda) se transforma en tartas, buñuelos, pastelitos, mermeladas, compotas, manzanas asadas o conservas. Además mantecados, tortas finas, magdalenas, rolletes de anís, sequillos, rolletes de viento, matojos, etc. se encuentran en establecimientos especializados por toda la zona junto con una fábrica de turrón y una confitería. La manzana y la miel se pueden adquirir también en los diferentes establecimientos distribuidos por todo el Rincón de Ademuz, ya que la mayor parte de la población se dedica a su cultivo.




