Los orígenes

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El origen del enclave del Rincón de Ademuz puede situarse en la donación que el rey Jaume I hace del lugar de Arcos de las Salinas al Consejo de Teruel el 17 de junio de 1.269 pasando por tanto al Reino de Aragón y dejando aislado el territorio valenciano que pertenece al Rincón.

Con anterioridad se habían asentado los íberos, los romanos y los musulmanes quienes llegaron entre el 714 y 716 para quedarse durante aproximadamente cinco siglos hasta la Reconquista de Jaume I.

Tras la conquista cristiana el territorio se dividió en dos términos generales asociados a las villas reales y castillos de Ademuz y Castielfabib. Con el tiempo el incremento de la población y el desarrollo económico impulsaron la segregación de algunas aldeas para convertirse en villas y lugares. Del término de Ademuz se segregaron los municipios de Vallanca (1659), Puebla de San Miguel (1765), Casas Bajas (1838) y Casas Altas (1841). Torrebaja lo hizo de Castielfabib también en el siglo XIX.

Es importante destacar que la dureza de la Guerra Civil (1936-1939) tuvo una gran incidencia en el Rincón por hallarse en la zona de gobierno de la II República próxima al frente de Teruel. Fue víctima de numerosos bombardeos especialmente en el municipio de Torrebaja.

La época de los 40 supuso para El Rincón una época de relativo florecimiento económico gracias a la producción manzanera pero a partir de los 50 la despoblación creció aceleradamente. La crisis de la economía agraria impulsó la emigración a otras áreas más industrializadas.

En la década de los 80 se estabilizó la población debido a la ralentización de la emigración motivada por la disminución de ofertas laborales.
Sin embargo, hoy en día la tendencia del Rincón es al alza debido a la calidad de vida que tanto sus habitantes como los visitantes pueden disfrutar tanto por el gran incremento en sus servicios como por los valores naturales, culturales y gastronómicos que el Rincón de Ademuz ofrece a todo aquel que esté dispuesto a disfrutar de los mismos.