Pura naturaleza

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La diversidad y riqueza de paisajes es el gran potencial con el que el Rincón de Ademuz seduce al visitante. Gargantas, hoces o barrancos, una rica vegetación, árboles monumentales y varias microrreservas de fauna y flora se regalan a quién busca un entorno apacible para el turismo rural y el excursionismo, o quien reclama la emoción del deporte de aventura.

Una climatología de tipo esencialmente mediterránea, con influencia continental, hace que las  diferencias de temperatura durante el día y la noche oscilen considerablemente. El Rincón de Ademuz se caracteriza por largos y fríos inviernos, con heladas importantes y nevadas de poca consistencia, y por cortos y calurosos veranos, con lluvias generalizadas en las estaciones de primavera y otoño. También es digna de destacar la diferencia de temperatura entre las zonas montañosas y los valles. La media máxima en verano es de 30ºC a 35ºC en el valle y de 24ºC en las zonas más elevadas. La media mínima de invierno es de 10ºC en el valle y  3ºC a 2ºC en las áreas montañosas.

Su orografía está determinada por el curso medio del río Turia como destacado eje vertebrador que divide la comarca en dos espacios territoriales de prácticamente igual tamaño. Se extiende así un valle central determinado por una red hidráulica formada principalmente por el curso del río, los afluentes (Bohilgues y Ebrón) con ramblas y barrancos que desembocan en el mismo y las estribaciones finales de la Sierra de Javalambre y la Sierra de Albarracín o Montes Universales. La comarca se encuentra a una elevada altitud media (700 m.) con un notable porcentaje del territorio sobre los 1.000 m. y cimas elevadas por encima de los 1.800 m., que determinan pronunciados desniveles entre el valle y las alturas colindantes.

Al referirnos a la flora y fauna se debe especificar que dos tercios de la superficie del Rincón de Ademuz forman parte de un área forestal, por tanto se puede hablar de una especial riqueza natural. De todo este conjunto forestal y atendiendo a la variedad y riqueza de especies  representadas pueden diferenciarse diversas áreas destacables:


El área Javalambre-Tortajada

En ella está representada la vegetación característica de zonas elevadas, caso de sabinares de sabina rastrera, los bosques de pino albar y laricio, las sabinas albares, los enebrales y los carrascales, donde podemos encontrar especies como robles o tejos.









Las estribaciones de la Sierra de Santerón

Donde se puede encontrar desde carrascales hasta bosques de pino laricio, con manchas de repoblación ya consolidada y puntos de notable riqueza como el área de El Cabezo y Cerro Negro.









La zona del monte Los Valles

En el norte del término de Castielfabib formada por ricos pinares de pino carrasco, laricio y rodeno.

La riqueza medioambiental del Rincón de Ademuz se convierte en espectáculo cuando  hablamos de árboles monumentales; las milenarias sabinas albares que constituyen el grupo denominado "Las Blancas" (Puebla de San Miguel), el Pino de la Culebra (Puebla de San Miguel), el Tejo de la Peguera (Puebla de San Miguel), la Carrasca de Somonegrón (Vallanca), el Álamo de la Fuente del Chopo (Vallanca), o la Sabina del Plano (Vallanca) asombran con su imponente presencia.


La admiración continúa al acercarnos a las zonas donde el río Ebrón y el Bohilgues han excavado las enormes gargantas conocidas como “Las Hoces”, llenas de cascadas y saltos de agua que hacen del paisaje un espectáculo de singular fuerza y belleza.

Los importantes ecosistemas fluviales tienen además especial impacto en la concepción espacial del paisaje. Concretados principalmente en tres cursos de agua permanentes: el río Turia y sus afluentes, el Bohilgues y el Ebrón forman un ecosistema fluvial que se puede catalogar entre los mejor conservados de toda la Comunidad Valenciana. A la pureza de sus aguas (sobre todo las de los afluentes) hay que añadir una interesante formación vegetal de ribera compuesta en su estrato arbóreo mayormente de álamos, chopos, olmos o sauces, que acompañados de especies bajas como carrizo, junco, mimbre, sarga o zarza posibilitan la habitabilidad del espacio para una gran variedad de especies animales.

A los cursos de agua permanentes hay que añadir una extensa red de ramblas y barrancos siendo destacables:

La Rambla de Val del Agua, la Rambla del Royo, la Rambla de la Palomareja y el Barranco

Del Recuenco en el término municipal de Castielfabib.

La Rambla de Negrón, la Rambla de la Boquilla y el Barranco Gil

en Vallanca.

La Rambla del Val y la Rambla de la Virgen

en Ademuz.

El Barranco de Sesga y la Rambla de Benarraiz

entre Sesga y Casas Bajas.

El Barranco de la Hoz

en Puebla de San Miguel.

Por otro lado, completando el rico patrimonio natural del Rincón de Ademuz existen innumerables fuentes, así como simas y cuevas.

La fauna se relaciona con la variedad de ecosistemas que se dan en la Comarca, y podemos encontrar entre los fluviales nutria, tejón, turón, polla de agua, ánade real, trucha común, barbo de montaña, barbo común, anguila, cangrejo de río, etc.,

En las zonas de bosques encontramos ciervo, jabalí, conejo, ardilla, garduña, comadreja, gato montés, jineta, paloma torcaz, tórtola, etc., y por último en zonas esteparias, cerealistas o de sotobosque destaca la existencia de perdiz, codorniz, liebre, cuervo, corneja, graja, urraca y zorro.

Además el conjunto de aves rapaces como el águila real, culebrera, perdicera y calzada; el halcón peregrino, el cernícalo, el gavilán, el ratonero, el búho real, la lechuza, el cárabo, el mochuelo o el buitre leonado hacen del Rincón un lugar privilegiado para la observación de estas aves.

Dentro de la riqueza forestal, los paisajes y parajes naturales tienen un elevado valor tanto desde el punto de vista paisajístico como ecológico. Su atractivo va más allá de lo meramente local, puesto que su masa forestal supone, junto con el Alto Turia, uno de los más importantes enclaves naturales de la provincia y de la Comunidad Valenciana.

Parque natural Puebla de San Miguel

Superando los 1.400 m de altitud sabinares de Sabina albar, carrascales y la mayor población de tejos de la Comunidad Valenciana forman parte de los valores de este parque que, con sus 6.390 ha de superficie, ocupa casi toda la totalidad del término municipal en el que se ubica. El parque alberga el alto de las Barracas que con sus 1.839 m destaca como la altura máxima de la Comunidad Valenciana. Además, ocupa una parte importante del Lugar de Interés Comunitario (LIC) "Puebla de San Miguel" con seis microreservas de flora declaradas

Se observan en el parque águilas (Real, Calzada y Culebrera), lechuzas, milanos, culebras, lagartos ocelados, cabras, tejones, garduñas, jabalíes o gatos monteses configurando una riqueza de fauna que sorprende al visitante.